A medias lo consiguió el Huevo. Por lo menos, Colón fue más insistente a la hora de atacar, por más que el nivel futbolístico del equipo no haya sido bueno. Se notó el cambio de actitud. Quedó solo Picco para marcar en el medio, a veces excedido en foules permanentes. Y delante suyo, tres volantes. Juan Pablo Alvarez se abrió levemente hacia la derecha, Bernardi fue el más suelto por el medio y Farías arrancó por izquierda. De todos modos, no fueron volantes abiertos como sí los tuvo Arsenal, que jugó con el tradicional 4-4-2 de Madelón. Meza le dio a Colón la habitual llegada por sorpresa por el sector derecho y también se repitió en la búsqueda de Wanchope arriba, por más que esta vez hubo alguien que lo acompañó por adentro: Tomás Sandoval, el olvidado delantero de Colón, que debió lidiar con la inentendible falta de oportunidades por más que su promedio de gol fue muy bueno. Y habiendo jugado apenas 8 minutos en este torneo, se decidió Rondina a verlo y le abrió la puerta de la titularidad que el juvenil sabalero aprovechó en una jugada en la que mucho tuvo que ver Wanchope, que cubrió bien la pelota, llegó hasta el fondo de la cancha y metió el pase al medio y capitalizó Sandoval para empujarla al fondo del arco y convertir el gol que le dio la victoria parcial. Justificada en ese momento.