"Cuando el río suena...", dice el dicho. Y en este caso, el del Pulga Rodríguez, es un océano el que suena. Gimnasia y Esgrima La Plata ya lo daba por hecho. Se dice en La Plata que el ofrecimiento económico fue formidable. Su propio representante admitió, públicamente, que tenía todo listo para viajar con el jugador y arreglar lo último que debía arreglar, hasta que apareció el llamado de Atlético Tucumán. Y se sabe que si algo le tira y mucho al jugador es, precisamente, su origen, su cuna, su Simoca y, por ende, su San Miguel de Tucumán que tanto quiere. En Atlético, el Pulga es ídolo más allá de que alguna vez dijo que era hincha de San Martín en una nota que le hizo el colega Walter Saavedra. Atlético sabe que la estrategia para seducirlo tiene que ir más allá de lo económico y se tiene que basar en lo sentimental. Al Pulga lo llenaron de afecto desde el momento en que volvió a Simoca con el título de campeón. Lo recibieron como se reciben a los héroes, lo pasearon por la pequeña ciudad, lo declararon ciudadano ilustre y en San Miguel lo recibió el vicegobernador de la provincia. En esto se asientan las ilusiones de Atlético por "repatriarlo", pues sabe que, económicamente, no tiene manera de pelear con lo que Gimnasia está dispuesto a destinar para llevárselo a La Plata ni con lo que Colón le va a ofrecer para que se quede.



































