Por Enrique Cruz (h)
Había debutado en Colón el 21 de noviembre de 1999. Osvaldo Piazza lo hizo ingresar en el segundo tiempo en reemplazo de Gastón Córdoba, el día que Colón le ganó a Estudiantes por 1 a 0 con gol de Enría. A partir de allí jugó 69 partidos en la entidad del barrio Centenario. El más recordado, sin dudas, aquel 4-0 de marzo de 2000.
Jorge Alberto Bontemps falleció luego de padecer una cruel enfermedad. Tenía 32 años, pues había nacido el 21 de agosto de 1977. Era un producto genuino del barrio Centenario, colonista hasta la médula.
Luego de aquellos cinco años vistiendo la camiseta de Colón, Bontemps pasó a Huracán, donde jugó 26 partidos entre 2004 y 2006. Ni siquiera pudo cumplir 100 partidos en el fútbol local, ya que la enfermedad empezó a acosarlo y a resquebrajar su salud cuando recién amanecía a la vida y todavía con edad para seguir jugando al fútbol pues este año iba a cumplir 33 años.
Bontemps se había ganado un lugar entre los titulares en aquel recordado equipo de Piazza, cuando Ricchetti pasó a la mitad de la cancha y quedó liberado el puesto de marcador lateral derecho que había dejado nada menos que el Negro Ibarra.
Mucho se habló del “Enano”, como le decían a Bontemps, como el sucesor de Ibarra en ese puesto. Y de hecho se transformó en un titular indiscutido en aquella campaña del Clausura 2000 en la que Colón terminó tercero (superado por diferencia de goles por Independiente), con un Fuertes esplendoroso y convertido en figura.
Jorge Bontemps se transformó en un verdadero referente. Surgido en las divisiones inferiores sabaleras supo imponer su gran amor propio, su tesón y su enorme fortaleza anímica para imponerse en tiempos en que los técnicos llegaban con la idea permanente de traer muchos refuerzos y no prestarle demasiada atención a los jugadores de divisiones inferiores.
Fue un chico de barrio al que todo le costó. Sin embargo, supo aprovechar en su momento la llegada a la primera de Colón para ganarse con entrega y sacrificio un lugar entre los titulares. Este adiós sorprende y provoca enorme congoja en el pueblo sabalero. Murió el “Enano” Bontemps, aquel al que todos vieron como el sucesor del Negro Ibarra.



































