Después de muchos años y de manera oficial (había pisado el verde césped como ex jugador para algunos "lindos" momentos, como por ejemplo el que vivió al lado de Maradona), el querido uruguayo Marcelo Saralegui volvió a sentir ese cosquilleo especial que significa para él la leyenda del Cementerio de los Elefantes. Y, por lo visto, más allá de ser algo distinto para Marcelo, como así también para el otro charrúa Héctor Ignacio Rodríguez Peña, también lo fue para la gente, porque la ovación que bajó desde los cuatro costados fue algo impresionante en la catedral del sur. Ni qué hablar cuando el pitazo final sentenció el 1-0 a favor de los sabaleros, lo que derivó en "seis de seis", inicio de ciclo ideal y mucha paz desde adentro hacia afuera en el Mundo Colón.

































