Esta Santiago del Estero siempre calurosa y húmeda, a la que Colón debió visitar en otras oportunidades con temperaturas muy extremas (recordar aquella derrota en enero del equipo de Osella, semanas antes de la pandemia), ahora se apiadó en parte. El calor no fue tan agobiante, pero se debió a la lluvia que empezó a caer en horas de la mañana de este domingo y que se mantuvo durante largas horas, agregándole un elemento extra al partido, que fue esperado con muchísima expectativa en esta ciudad.

































