Cuando se tiene a un jugador como Wanchope Abila – y además encendido – todo se hace más simple. Colón combinó practicidad y eficacia para irse al descanso con un 2 a 0 más que merecido, frente a un rival con mucha juventud, que apenas complicaba cuando arrancaba Gianluca Prestianni por derecha del ataque de Vélez, con mucho cambio de ritmo y habilidad, aunque sin desbordar a un Delgado que, precisamente, le tiró toda su sapiencia y el poder de los años encima.


































