Daba la imagen de alguien que se manifestaba por obligación, casi por compromiso. En sus palabras se notaba el fastidio. No sólo por la derrota, sino por la manera en la que se perdió. “Cada vez que perdemos no somos competitivos”, fue la frase más contundente. Quizás recordando lo que había pasado contra Patronato, que fue precisamente la última derrota.


































