Por Tomás Rodríguez
El 18 de diciembre de 1965, Colón le ganaba 2 a 1 a Nueva Chicago en el Brigadier López, con goles de Orlando Medina y el Mono Obberti y se coronaba campeón del torneo de Primera B. Había ascendido cuatro días antes en cancha de Atlanta.

Por Tomás Rodríguez
El sábado 18 de diciembre de 1965 fue el despertar de una ciudad dormida y de un pueblo olvidado, como lo calificaba el propio gobernador de la provincia, Dr. Aldo Emilio Tessio; un pueblo que se disfrazó de rojo y negro en comparsas y agrupaciones musicales que se medían por cuadras, que desbordó a Santa Fe, que bailó en las calles, que se empapó con el torrente de cerveza con miles de litros donados por la firma cuyo apotegma decía que era "la rubia más exquisita…".
El equipo sabalero estuvo 12 fechas sin ganar a comienzos de la segunda rueda, el "Gallego" Giménez por recomendación de Guillermo Stábile fue a buscar un adiestrador resultadista, recién recibido con la máxima calificación de la Escuela Argentina de Técnicos, Ricardo Aráuz, que a Ferro lo había llevado del último puesto al cuarto lugar. De los últimos 13 juegos, Colón ganó 10 y empató 3, salió campeón, era local en todas las canchas –con el apoyo de su seguidora hinchada- por eso encabezó la tabla de recaudaciones, con mayor venta de entradas generales y plateas.
Hace 55 años Colón adelantó el año nuevo, escribió Jorge Ventura en el semanario deportivo "El Gráfico", un ascenso que recién se creyó y concretó en las últimas cinco fechas cuando se reconquistó la punta del torneo. Un sueño que parecía milagro y estalló con la fuerza de una pasión contenida desde 1948 cuando lo presidía el inolvidable Francisco Ghiano e ingresó a los registros de la AFA.
El histórico estadio del barrio Centenario inaugurado el 9 de julio de 1946 por Evita, la Abanderada de los Humildes, donde luego cayeron el Santos de Pelé, el seleccionado argentino que había ganado en Brasil la Copa de las Naciones y luego Peñarol de Montevideo (bi-campeón mundial de clubes 1960-61), que estuvo invicto casi cinco años, una década y media atrás –en Primera "B"- con capacidad para más de 20 mil personas, quedó colmada cinco horas antes del inicio del partido de la consagración ante Nueva Chicago.
Las murgas y grupos musicales se hicieron manifestaciones desviadas por la policía hacia los barrios: "La Comparsa de la Suerte", con un director que llevaba un pato muerto en la cabeza, siguió hasta el populoso Santa Rosa de Lima; la "Bandita Sabalera" se fue danzando por el centro de la ciudad y los 15 integrantes de "Hispano Uruguaya" que vinieron a alentar a sus cuatro compatriotas, prolongaban la canción del emblemático Gisleno Medina, el del 6 en la playera, convertido en el himno de los rojinegros: "Sabaleros, sangre de campeones; sabaleros, clase y calidad…".
La marcha que compuso Gisleno fue grabada a coro por todos los jugadores y los cinco mil discos se agotaron en el fin de semana triunfal; todo Colón fue negocio, birretes, sombreritos, almanaques, con el equipo, remeras con el cuadro campeón en el pecho, Hasta la empresa de Caramelos Lerhitier fabricó unos masticables en rojo y negro…
A ese torneo, Colón lo ganó con la base de 15 futbolistas profesionales, quienes se desempeñaban en distintas posiciones, de acuerdo a las necesidades de un conjunto corto y a pesar de 46 fechas, el certamen de ascenso más extenso de su historia, que se fue armando con la llegada de los refuerzos, concluyendo con Néstor Juan "Pepe" Canevari y Alfredo Domingo Obberti
El 30 de abril firmó Alberto Raúl Poncio -el capitán que marcó a Pelé en el histórico triunfo el año anterior frente al Santos de Brasil- en Huracán, transferido por Colón, que recibió el pase a préstamo sin cargo del "Mono" Obberti y debutó 48 horas después ante Tigre y a los 15' anotó el primero de los 13 tantos de la temporada.
El arquero titular Luis Angel Tremonti actuó en 40 partidos; los defensas, el capitán Jorge Omar Sanitá (44), Carlos Alberto Larpín (24), Néstor Cardozo (33) y los uruguayos Dumas Rodríguez (21) y Gileno Medina Leites (31); los medios: el oriental Raúl Cardozo Crespo (23), el cordobés Sebastián García (34) y los entrerrianos José Broggi (8) y Alberto Ríos (42) y los delanteros: Néstor Canevari (29), Orlando Medina Leites (31), Alfredo Domingo Obberti (22), Juan Alberto Castro (30) y Alejo D. Medina (39).
También jugaron el portero suplente José Luis Burtovoy (4), los defensores Pedro Rosso (6), el paraguayo Ediberto Pérez (2), Luis López (5), Agustín Balbuena (2), Carlos Alberto Colman (1); Hugo Martínez (1) y el guaraní José L. Cabañas (1). Edgardo Nerbutti rubricó la planilla como arquero suplente en los 46 encuentros y viajó acompañando a la delegación, aunque no actuó, el defensor Horacio Banegas. Ricardo R. Aráuz (director técnico); José Etchegoyen (DT y preparador físico); Romualdo Allaragüe (utilero), Angel Zanutigg (kinesiólogo); Jorge Pérez (médico) y Jaime Vives (canchero)
El portero Tremonti llegó con el pase libre de Sarmiento de Junín; Sanitá, N. Cardozo, S. García y Alejo Medina fueron adquiridos por Colón en dos millones de pesos a Rosario Central. Los uruguayos Dumas Rodríguez y O. Medina llegaron sin cargo de Cerro de Montevideo; el caudillo Gisleno Medina, por un partido ante ese club uruguayo, asegurándose medio millón de pesos; Raúl Cardozo Crespo, comprado en 475 mil pesos a Liverpool, el cordobés Juan A. Castro (ex R. Central, Huracán, Atlanta y Newell's Old Boys), tenía pase libre. El "Colorado" Larpín, Broggi (Central Entrerriano y Cambaceres) y el "Pulga" Ríos (ex Atlético Paraná y Unión) estaban en el club local.
El jefe de Deportes de "El Litoral", Angel José "Gallego" Gutiérrez, con 25 años de periodista, señalaba a los colegas visitantes que ni cuando el nadador de largo aliento Pedro Antonio Candioti llegó hasta frente al estadio de River Plate; ni la victoria de Colón frente al bicampeón de clubes del mundo, Santos de Brasil, generó lo que se dio en ese 18 de diciembre de 1965.
"Estoy asombrado de este despertar del pueblo de Santa Fe; al que se agregaron homenajes oficiales; las Cámaras de Senadores y Diputados de la provincia; del Concejo Deliberante; telegramas de clubes de todo el país que se adhirieron al acontecimiento", precisó Gutiérrez.
Los periodistas enviados especiales de las distintas ediciones de Crónica manifestaron que "en Buenos Aires, al gobernador radical santafesino, doctor Aldo Emilio Tessio le dicen "Isabel, la Católica, porque ayudó a Colón" y además señalaban que "el plantel viajaba en la parte final del campeonato en un avión cedido por la provincia, para que descansara el plantel ante cada compromiso". El mandatario respondió que si hubiese sido Unión o los equipos de Rosario, habría hecho lo mismo".




