Al borde del avión para viajar desde Mallorca a Vitoria, Facundo Garcés atiende en exclusiva a El Litoral. Todavía con el corazón explotado de alegría, las pulsaciones a mil y ese “Deja Vú” que siempre aparece. A miles de kilómetros de ese “Tiburón El Quillá” que lo vio nacer. A miles de kilómetros de ese Colón que lo hizo capitán, después campeón en la noche de San Juan y lo mostró llorando como un niño el día del descenso en la cancha de Newell’s.


































