Maduraba la decisión, casi cayéndose del árbol por sí misma. Apenas 2 puntos sobre 21 en juego no resistía otro análisis que ese, el matemático, el de los frios números. Cinco derrotas y dos empates, apenas el 10 por ciento de cosecha de los puntos en juego y un equipo que no reaccionaba. Si a eso se le suman los diez partidos sin ganar, los 280 minutos sin hacer un gol, los cuatro partidos sin ganar como local y los 24 que no gana de visitante (con 5 empates y 19 derrotas), es imposible no llegar a otra conclusión que no sea la de este estado de desilusión, preocupación y desesperanza que gobierna al mundo Colón.


































