Eduardo Domínguez fue cauto, habló de ir partido a partido, marcó una profunda autocrítica respecto de lo que fue el primer tiempo del equipo -al que calificó de muy malo- y también se refirió al por qué efectuó cuatro modificaciones entre el entretiempo (sacó todo el flanco derecho) y los quince primeros minutos de esa parte final, sobre todo cuando ingresaron Pierotti y Morelo, que fueron decisivos para que el partido se incline a favor de los sabaleros.
































