El espectáculo que se montó fue una cosa. Colorido, ensordecedor, con el entrañable duelo de hinchadas y todo lo que el fútbol, como show lleno de pasión, es capaz de dar. Eso fue atractivo, emocionante, interactivo y bullicioso. Un típico espectáculo futbolero en las tribunas y con el toque tecnológico que se monta en los grandes partidos del mundo. Hasta ahí todo bien y muy agradable a la vista. Pero alrededor de eso, antes y después, hubo fallas organizativas que los hinchas de Colón consultados por El Litoral se encargaron de revelar. Al final, después de tantas recomendaciones con el “famoso código QR” del carnet de socio, los controles no existieron. “No hubo control de los carnets, a mí no me lo pidieron y los que ingresaron conmigo tampoco tuvieron que mostrarlo. Nos preguntaban si éramos socios pero nadie chequeaba si el carnet tenía la entrada. Y una vez adentro de la cancha, ibas a cualquier lado”, contó uno de ellos.




































