* 5) EL LIBRETO Y LA LLAVE MAESTRA. A diferencia de Azconzábal, su antecesor, Munúa le ha dado normalidad y naturalidad al equipo. Puede retocar con algunos nombres que entran o salen, pero está claro que ha encontrado una base titular más allá de que siempre destaca el grado de competitividad interna que tiene su plantel. Está clara y aprehendida la identidad y el estilo de juego. Munúa intentó algo distinto ante Sarmiento, no tanto en la actitud sino en la posición de algunos jugadores y en la manera de atacar (Juárez por izquierda y Peñailillo por derecha fue un experimento que no le funcionó), pero enseguida volvió a las fuentes y corrigió. Su llave maestra ha sido Jonathan Álvez, un delantero fuerte, sólido, generoso en el despliegue y que hizo goles que le valieron triunfos al equipo. A él se apunta cuando hay que salir con una pelota larga desde el fondo o cuando llega el desborde profundo por los costados. Si bien hay jugadores que están en un buen nivel, el más peligroso de todos es este uruguayo que llegó de manera impensada a Unión (por su cotización) y que se ha ganado un lugar en el corazón del hincha.