Me cruzaba al término del partido en la zona de palcos con Roberto Battión y el "Turquito" Amut, los dos integrantes de la secretaría técnica, cuando todavía la gente se resistía a dejar el 15 de Abril y los festejos -a "bocinazos limpios"- se expandían por los alrededores del estadio. "Rendimos una materia pendiente: dar vuelta un resultado", fue lo primero que dijeron. Y Gustavo Munúa lo suscribió luego, cuando declaró que era un tema de "charla habitual" con sus jugadores y que apenas tenía un antecedente valioso pero incompleto: el del Nuevo Gasómetro, cuando se pudo revertir un resultado adverso de 0-2 pero para convertirlo en un 2-2. Esto del sábado fue completo. Ganó el partido, lo hizo ante su gente, en el cuarto de hora final, con un empuje y amor propio emotivo y ante un rival durísimo, que poco o nada tuvo que ver conque fue un Vélez de emergencia.



































