Para un equipo que sintetizaba la ineficacia en el desaprovechamiento de las situaciones de gol creadas, que no habían sido pocas en los dos partidos anteriores, la irrupción de Juan Manuel García (8), el goleador del ciclo Azconzábal y responsable de dos conquistas (definió muy bien en las dos jugadas) exime de mayores comentarios a la hora de mencionar la escala de merecimientos entre los 16 jugadores que ingresaron al campo de juego. Además, García colaboró mucho a la hora de convertirse en "el primer defensor", tratando de cortar el circuito de salida de Lanús, uno de los tantos equipos del fútbol argentino proclive a manejar la pelota desde atrás, sin rifarla, con el triángulo Burdisso-Quignón-Belmonte como protagonistas.


































