Por Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a Lima)
En la zona de Los Chorrillos no hay edificios. Las casas son más bien bajas, pero hay una particularidad: se observan esas paredes exteriores de colores vivos que le dan una tonalidad muy especial al lugar. Allí, hay un regimiento militar y en la cancha de ese predio practica Alianza Lima, uno de los clubes más populares de Perú junto con Universitario.
El objetivo era hacerle una entrevista a Juan José Jayo, este volante peruano que ya tiene 39 años, que a fin de año se retira del fútbol, que ha ganado 9 torneos en Perú y jugó 97 partidos para su Selección y que en 1999, en un momento complicado en lo deportivo para Unión, llegó a Santa Fe para permanecer durante más de un año, dejando una imborrable impresión que todavía perdura en los hinchas tatengues.
“Querido señor, usted no va a hablar con Juan José Jayo, sino que hablará con Juan José Jayo y Legario. Así, con doble apellido, como me gusta llamarle a los peruanos”, dice Lalo, un periodista colombiano que se enfunda en un largo sobretodo negro y que manifiesta abiertamente que es hincha de Alianza Lima y hasta hace un programa partidario.
Hubo que esperarlo en la calle, porque la restricción al ingreso al regimiento era total. Pero allí, con una temperatura que empezaba a levantar pero que era soportable todavía porque en Lima prácticamente no sale el sol, Jayo recordó aquellos tiempos en Unión que también permanecen vivos en sus retinas y en su corazón.
—¿Qué recuerdos te trae Santa Fe, Juan José?
—Los mejores. Difícilmente se me borre lo que viví en casi dos años, porque mi permanencia en Santa Fe fue estupenda y haciendo lo que me gusta y apasiona también a ustedes, como es el fútbol.
—¿Cómo fue aquello?, ¿Santa Fe era el trampolín para que te vayas a Europa?
—Así fue. Yo justo estaba haciendo una pretemporada con Alianza en una provincia de Perú y me llamó mi representante, aclarándome que estaba con un problema de descenso. A mí no me importó eso, sino la alternativa de salir y jugar en Argentina. Ése ya era el gran paso para mí.
—¿De quiénes te acordás?
—De todos por igual, porque me trataron con respeto y me sentí muy cómodo en ese club. Eso fue lo que me llevó a estar tranquilo.
—¿Y el gol contra River?
—Me acuerdo que esa noche quedamos primeros en el campeonato y que Unión hacía mucho tiempo que no le ganaba a River... Yo me tuve que venir desde Buenos Aires a Lima para jugar con mi Selección, pero mis compañeros me contaron que fue una fiesta en Santa Fe.
—Pasaron cerca de 12 ó 13 años de ese gol, ¿te acordás?
—¡Cómo no me voy a acordar!... Unos días antes había marcado un gol parecido contra la Selección chilena y el técnico de Unión era Nery Pumpido. Ustedes lo conocen a Nery mejor que yo. Cuando llegué a Santa Fe, me empezó a “cargar” y a meterme presión preguntándome cuándo iba a hacer un gol así jugando para Unión. Durante toda la semana me estuvo “molestando”. ¿Qué hice entonces?, le dije que si hacía un gol desde afuera del área iba a tener que pagar una cena para todos...
—La pregunta que se impone es: ¿la pagó?
(Risas) —Si miran el video verán que cuando hago el gol salgo gritando hacia el banco señalándolo a él... Volviendo al gol, unos minutos antes le dije a Darío Cabrol, que era el conductor nuestro, que le pegara desde afuera del área: ¡Pégale de media vuelta, ni siquiera mires el arco que Bonano juega siempre adelantado! Pero él no podía porque estaba siempre marcado. Cuando me la entregan, lo primero que hice fue mirar si había algún compañero destapado, pero enseguida me acordé de lo que le dije a Cabrol y le pegué al arco. Hice un gol que ni yo mismo había soñado y que nadie habrá esperado.
—¿Y los clásicos con Colón?
—Una fiesta excepcional... A mí, me encantaba jugar en la cancha de Unión, porque tenía un campo muy cuidado y excelente, y el público nos alentaba ruidosamente. Esa cancha así, chiquita y con tanto fervor, a nosotros nos empujaba mucho y a mí me hacía agrandar.
—¿Seguiste la campaña de Unión?
—Tengo un tío por allá que siempre me mandaba información y yo me metía en Internet siguiendo de cerca la campaña. Vi algunos partidos últimamente, como por ejemplo el día que jugó con Boca y perdió. Acá en Perú pasan los partidos de Boca y River, así que lo vi a Unión con Boca, el día que le expulsaron dos jugadores.
—¿Sabías que volvió Nery Pumpido?
—¿En serio?, no sabía... ¡Qué bueno!... Es un hombre de la casa, salió campeón de la Libertadores y seguramente tendrá una mayor experiencia desde aquel tiempo en el que recién empezaba.
—¿Con qué visión te fuiste del fútbol argentino?
—Es más rápido que el fútbol peruano. Si en la Argentina no estás bien físicamente, no podés jugar. Muchos peruanos vinieron a preguntarme cuando les tocó ir para allá y es lo que siempre les decía... También me gustaron las canchas, la forma en que se alienta y el clima futbolero que hay en ese país. El argentino sueña fútbol, come fútbol y es bárbaro poder jugar así.
—¿Estuviste cerca de volver a Unión?
—Un día me llamó el gran Juan Bertolino y a los pocos días lo hizo el presidente de ese entonces, Juan Vega. Les dije que estaba encantadísimo que me hubiesen llamado, Unión estaba en la B y me habría gustado volver al club. No se dio, pero el simple hecho de que me hayan llamado para mí fue suficiente. A Unión lo llevo en mi corazón y me habría encantado volver cuando el equipo estaba en la B para darles mi granito de arena.



































