Más allá de los dos resultados (derrotas), los partidos con River y Banfield habían dejado marcada preocupación por dos aspectos: 1) la ausencia de un volante central con contención; 2) la falta de fútbol. Para el punto 1, bastaba con repasar lo que había ocurrido desde los 15 minutos del primer tiempo ante Boca y en el partido con River: la decisión del entrenador de pasar a Juan Carlos Portillo a la mitad de la cancha. Para el punto 2, la salida de Acevedo y el bajo nivel de Cañete, en varios momentos (por ejemplo ante Banfield) obligado a salir jugando desde muy atrás, sin pesar en el campo rival.



































