No fue una contratación rimbombante. Su nombre, más allá de haber jugado en Racing, no decía demasiado cuando se produjo su llegada a Unión en el invierno de 2018. El equipo, dirigido por Leo Madelón, venía de una buena temporada y estaba clasificado para la Sudamericana del año siguiente por primera vez. El titular era Bruno Pittón y recuerdo una charla con Corvalán, en la pretemporada en Mar del Plata -algunos meses después- cuando era consciente de que tenía que hacer muchos méritos y muy bien los deberes para ganarse un lugar. Y lo hizo. Sobradamente. Con humildad. Trabajando fuerte. Haciendo bien lo suyo (la marca) pero empezando a mostrar esos atributos ofensivos y temperamentales que luego lo distinguieron. Su primer contrato fue por un año, pero nadie dudó cuando llegó el tiempo de sus renovaciones. Con 34 años, actuales, sabe que su vigencia en el club tiene fecha legal de caducidad en diciembre de 2024. Pero, ¿alguien puede discutirlo o pensar que Corvalán debe quedarse en Unión hasta que él mismo lo decida?



































