"Con el Kily tenemos una muy buena relación, él es muy intenso afuera de la cancha, tanto como se lo vé adentro. El otro día me llamó para decirme que a la noche iba a ir a cenar a mi casa. Le pregunté si venía solo y me dijo que eran seis. Así que a las 4 de la tarde tuve que salir corriendo a comprar comida. El es así, quiere tener una relación bien directa. Y lo que me pidió, fue reforzar al equipo en siete lugares". Luis Spahn sabe que el margen de error se achicó considerablemente, que arranca mal en los promedios (cosa que no pasó en esta temporada) y que viene de un año malo, con mucho sufrimiento y con el crédito bastante achicado por parte de la gente. Luis Spahn sabe que no se puede fallar. Por eso, quiso picar en punta y cuando todavía no terminó el torneo (faltan semifinales y final aún), ya incorporó a Lucas Gamba y está muy cerca de abrochar un par de jugadores más.



































