El cambio de actitud del viernes arrancó del reto del Gallego en el entretiempo. "No hicimos nada de lo que nos pidió, hicimos todo al revés", admitieron los propios jugadores. Y uno se imagina que la temperatura habrá subido al extremo cuando terminaron estos primeros 45 minutos insulsos, descoloridos e inadmisibles de un Unión que tuvo, a su favor, la mala puntería de Godoy Cruz. El cambio fue radical y el segundo tiempo fue otra cosa. Con mucha rebeldía, el equipo salió a flote, emparejó el trámite, dejó de sufrir con esa sucesión interminable de remates desde afuera del área que se iban -para fortuna- todos en forma desviada y hasta pudo haber ganado el partido, algo que para Unión se ha convertido en algo tremendamente complicado por su ya insoportable falta de gol.




































