El viernes, el Kily habló con bronca. Apuntó contra el poder, cuando dijo que "no gusta ver a Unión arriba", contra los árbitros cuando señaló que "la jugada del final ni siquiera fue polémica, fue offside" y también se refirió a cuestiones que tienen que ver con la inhibición ("la situación no deja de cansarme") y con el mercado de pases ("escuché por ahí que no tengo apuntado jugadores y eso es mentira; tengo apuntados y hablé con jugadores que quieren venir a Unión"), señaló el técnico, palabras más, palabras menos.


































