El final del 2022 dejó dudas, fue deslucido. Ese partido con Central Córdoba en el 15 de Abril, goleada en contra mediante, despertó muchas voces de disconformismo, en gran parte trasladas a la dirigencia. Pasaron tres meses y algo más desde aquél 4 a 1. Llegaron las dos "novelas": 1) la continuidad o no del técnico; 2) la compra de Mele. Sobre lo primero, la decisión no fue fácil. "La comisión estaba 50 y 50, pero la secretaría técnica no tenía dudas y siempre fue por el camino de la continuidad de Gustavo", confiaron los dirigentes. Y Munúa sigue, más allá de que el campeonato local no fue nada bueno. Se priorizó todo lo demás (el trabajo, lo que hizo para potenciar a los jugadores del club y un rendimiento en el ámbito internacional que fue más allá de lo esperado). En cuanto a lo segundo (lo de Mele), la situación giró alrededor de un deseo (que sin dudas era el de comprarlo) y una gran limitación (el impedimento de girar dólares al exterior). Y Mele sigue, más allá de que no es a través de una compra (al menos por el momento).































