En este fútbol intenso, luchado más que jugado, "paga" el que hace bien las cosas en los últimos 20 metros de la cancha, tanto atacando como defendiendo. El típico ejemplo es el puntero del campeonato. San Lorenzo no tiene demasiadas luces, es compacto, equilibrado, no luce, pero defiende bien y tiene la eficacia como bandera ofensiva. Hace un gol y es imposible empatarle. Y cuando tiene la posibilidad de crear varias situaciones de gol, termina goleando. Como pasó el sábado ante Gimnasia.




































