Es un domingo cualquiera de verano y falta poco para el comienzo de la tradicional misa en la Basílica de Guadalupe. Una mujer de edad avanzada, apoyándose en su bastón y con la ayuda de un joven, sube las escaleras con extrema dificultad hasta el camarín donde está la Santa Patrona de la ciudad capital: la Virgen del Guadalupe.


































