“En algún momento el tema iba a explotar...”, dijo un cronista anticipando lo que se venía en el recinto. Por a través de los vidrios de la sala donde los concejales estaban en reunión parlamentaria, previo a la sesión, se traslucían algunos brazos que se movían como alterados, y se oían voces en tono elevado. La rescisión del contrato de Cliba, que desde hace dos décadas presta el servicios de recolección de residuos en la ciudad, ahora en retirada —aduciendo una deuda de $ 306 millones por parte del Municipio—, generó que el tema volviera al debate parlamentario local.


































