Tanto el convento, como quienes cuidan y forman parte de él, los Dominicos, hacen a la esencia de la ciudad de Santa Fe. Son una parte viviente de la historia, un lazo con lo que fue otra época. Un pilar fundamental desde lo religioso y lo cultural.
El laico dominico Dalmiro Juan Saux, contó que la ciudad de Santa Fe se funda en el 1573: “Los Dominicos llegaron al Virreinato en el 1605, 30 años después de la fundación de Santa Fe, ya están 1610 en Cayastá y después se mudan acá”. Por otro lado añade que los Dominicos, Jesuitas y Franciscanos son esenciales, están desde el primer día. “Hacen a la esencia de la ciudad de Santa Fe y la ciudad de Santa Fe es la cuna de la Provincia y de la región. Acá se empieza una región y en ese comenzar están los Dominicos”, destacó.
Opinan que, sin dudas, que se vayan pone en riesgo primero a una comunidad de laicos muy rica. “Estos sacerdotes que están en el convento tienen mucha dedicación al estudio, dan cursos y confiesan a los fieles”, remarcó Saux. Si los frailes se van, el convento será un museo al que se podrá asistir, pero le faltará el alma, perderá su identidad y será una cáscara vacía. “Es necesario que estén los dominicos dentro del convento, que el convento este vivo, despierto como está ahora. No pedimos que haya más frailes, pedimos que no se lleven lo que están”, expresó el laico.
400 años de historia al borde de perderse
La historia está formada por momentos que marcaron un antes y un después. El convento de Santo Domingo está vinculado a grandes momentos que hicieron al nacimiento de nuestro país.
Después de la Revolución de Mayo, cuando se “enviá a Manuel Belgrano a una expedición al Paraguay y pasa por Santa Fe, él era terciario y laico dominico, por eso se va a alojar al convento de Santo Domingo, ahí se va a sentir en su casa y van a llegar los vecinos de Santa Fe para ofrecerle su ayuda y sus contribuciones” contó Calvo.
“El Convento -agregó el dominico- es tal vez uno de los edificios más importantes de finales del siglo XIX y todavía esa presencia se nota es obras de Juan Bautista Arnaldi”, porque desde el momento de la mudanza a la ciudad hasta finales del XIX hubo varias iglesias y siempre hubo por parte de la ciudad de Santa Fe, los feligreses de Santo Domingo y de la Orden Dominica la idea de hacer una iglesia monumental.