—Las noticias nos muestran la realidad de los países más afectados, lo cual es esperable y entendible. Para colmo de males, los países que están siendo más afectados por la pandemia son aquellos que más visibilizamos los argentinos: Italia, España, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil. Esto nos hace percibir que el patrón de transmisión explosivo que se da en esos países es lo normal y lo esperable en todos lados. Lo cierto es que si uno examina los datos globales, en la mayoría de los países se ha visto una propagación con una velocidad baja a moderada. Sólo en unos pocos países (10 de 227 en los que se detectó el virus) se evidenció una propagación descontrolada con un gran crecimiento diario (exponencial) del número de nuevos casos. A su vez, en varios de estos países hubo períodos tranquilos de transmisión gradual antes de que se gatille una propagación explosiva, mientras que en algunos otros no. Por ejemplo, en Estados Unidos la infección se fue irradiando muy lentamente desde el 20 de enero hasta principios de marzo, con muy pocos casos nuevos por día, pero de repente esa la tasa de transmisión se multiplicó salvajemente en Nueva York, ciudad en donde en tan solo dos semanas se registraron 20.000 casos. En contraste, en Irán la explosión se dio apenas se registraron los dos primeros casos. Es importante resaltar que estos patrones de propagación tan diferentes no guardan una relación directa con las intervenciones que realizó cada país (que fueron muy variadas), ni con la temperatura promedio, o la estación del año. Esto no quiere decir que las intervenciones no estén teniendo efecto, pero sí que hay algo de fondo, independiente de las mismas, que está determinando que el patrón de propagación se de en forma explosiva o no.