Los partidos de la Selección argentina no solo generan expectativa en millones de hinchas, también provocan un fenómeno particular en el sistema eléctrico nacional. Durante los encuentros, la demanda de energía cambia de forma abrupta porque gran parte de la población modifica sus hábitos al mismo tiempo: deja sus actividades, se reúne frente al televisor y luego retoma momentáneamente algunas tareas durante el entretiempo.




































