La "descarbonización" de las grandes urbes implica el proceso de reducir de forma significativa las emisiones de monóxido de carbono y dióxido de carbono. Estos gases son contaminantes y nocivos para la salud humana, y la OMS lo afirmó hace 10 años: las partículas del humo del diésel y que están en el aire ingresan a los pulmones y pueden generar cáncer. Son "barros" muy cargados de óxidos, nitrógeno y nitrosamina.
































