Era media mañana de un lunes en el colegio. Los chicos estaban rezando el rosario como suelen hacer una vez por mes, por el día de la Virgen de Lourdes. Durante media hora escuchan la oración que es transmitida desde la radio de la propia escuela, por lo que todos salen del aula para compartir el momento de reflexión en comunidad. Como las jornadas vienen siendo muy calurosas, los lugares más requeridos son lo más los más frescos, donde da la sombra de los árboles. Abajo de uno de ellos, recostado sobre un cantero que está a metros de la puerta de entrada, se encontraba el joven de segundo año. Estaba en ronda con sus compañeros cuando, de repente, sintió un soplido y un roce sobre su pecho. Pensó que lo llamaba un amigo que estaba sentado arriba suyo. No fue así, por lo que instintivamente miró hacia donde sintió el golpe. Descubrió un agujero en su chomba blanca, bordeado por un pigmento verde. El sobresalto apareció cuando decidió inspeccionar el hueco en la tela: unas gotitas de sangre cubrían una lastimadura fresca en el pectoral. El susto fue mayúsculo cuando decidió seguir la trayectoria por su cuerpo y ver que una bala se encontraba sobre su regazo. Algo aturdido y con el proyectil en mano fue a dar aviso a su preceptor. "Inmediatamente nos comunicamos con la policía y su familia, luego llegó la ambulancia, el servicio médico y la policía. Ahora el MPA está a cargo de la investigación. Por respeto al secreto de sumario no podemos dar mayores detalles, pero los investigadores dieron a entender que el proyectil ingresó al patio de la Escuela proveniente del exterior, desde una distancia a determinar por las pericias", indicaron los directivos.