En una ciudad cuya historia quedó marcada por las grandes inundaciones de 1982-1983 y, especialmente, por la tragedia de 2003, cualquier anuncio relacionado con un posible Niño fuerte despierta preocupación. En ese contexto, un grupo de docentes e investigadores locales comenzó a intercambiar saberes, con el propósito de aportar información útil a la comunidad.






































