El Aviso ARA Alférez Sobral se hunde en altamar. Desaparece lentamente. Este lunes había partido de la Base Naval de Mar del Plata rumbo a su singladura final. Navegaba silencioso a remolque, llevaba la gloria sobre cubierta. Los ojos tristes de quienes conocen su larga derrota lo despidieron por última vez. Dolor e impotencia causa esta decisión en quienes pretendían para el heroico buque otro destino. Todavía retumba en la memoria de sus tripulantes el eco de los bombardeos durante la guerra de Malvinas, grabados los nombres de los mártires que lo defendieron, como a su patria. Una bruma de olvido e incomprensión invade ahora el mar argentino.



































