Al iniciar la celebración, y luego de saludar a la familia de Franco, mons. Sergio Fenoy, agradeció a toda la comunidad el trabajo realizado para preparar el templo para esta ocasión tan especial. “Las vocaciones no vienen así, celestialmente de una estrella, un plato volador o de un iluminado, si no de una comunidad. Y si no está, hay que buscarla pronto, porque es parte de la formación sacerdotal. Nadie se puede formar, no solamente sin la comunidad del seminario, sino sin la comunidad parroquial.(…) Ustedes lo conocen, lo quieren, rezan por él, lo ayudan… lo encaprichan un poco a veces demasiado (risas), lo forman… Por eso me parece muy lindo que tengan este momento de alegría y de oración”.