Se llama Miguelito, pelaje negro de patas y hocico blanco. “Dios mira el mundo a través de los ojos de los perros”, dice la letra de una vieja canción, y quizás algo de verdad haya en esa poesía: Miguelito, que fue rescatado tras haber sido maltratado y abandonado hace un año, que quedó tirado en la calle y arrastrándose con sus dos patas delanteras, salvó a la familia de tránsito que hoy lo acoge de un incendio que pudo haberse transformado en tragedia. Así, el perro se volvió un pequeño héroe.



































