“Ñachec significa gracias”, decía Marta, una joven de la comunidad Qom, mientras sonreía y agregaba: “Gracias por venir y traernos a este lugar tan hermoso”. Detrás de ella, un grupo de músicos mexicanos guardaba sus instrumentos en la Sala Mayor de ATE Casa España. Pero esta historia comenzaba horas antes, en el norte de la ciudad, donde niños y adultos esperaban ansiosos una jornada especial.



































