En consecuencia, “incrementamos terriblemente el poder de castigar y los volúmenes de delito siguen siendo los mismos. Entonces evidentemente la receta de la mano dura, del punitivismo, tiene límites que para cualquier debate racional son autoevidentes”, dijo Sozzo.
Luego el criminólogo realizó una interpretación de todas estas cifras de la violencia en la ciudad de Santa Fe, a la que consideró “bastante contradictoria. En líneas generales, se podría decir que en términos de robos con violencia los niveles crecieron en la última década, en términos de homicidios dolosos, se mantuvieron estables en una taza elevada, con un signo positivo en este descenso de heridos de arma de fuego. Aunque esta década de información es poco tiempo y pueden funcionar factores casuales, por lo que no se puede determinar una tendencia”.
Lo cierto es que “el problema de la violencia está fuertemente instalado en la ciudad de Santa Fe. Tiene dimensiones extraordinarias en términos comparativos en relación a otras ciudades, empezando por Rosario, que tiene índices mucho más bajos”, agregó Sozzo.