En el discurso inaugural de aquel primer adoquinado en la ciudad, el intendente, mediante un juego de palabras, evocó aquella célebre frase del novelista italiano Edmundo D’Amicis, cuando después de recorrer, en 1883, las colonias santafesinas, en pleno auge, llenas de vigor y en constante faena agrícola, denominó a la ciudad de Santa Fe como “La puerta vieja de un mundo nuevo”. Mariano Comas, contestando la afirmación un tanto despectiva del D’Amicis y como si fuera un futuro-pasado agrego que se debía: “llevar a la ciudad Capital nuevamente a ser la ‘abrió puertas a la tierra’ como manifestó ante el Rey su fundador, Juan de Garay, en 1573”.