Históricamente, los trabajadores de las empresas de residuos que salen a la calle son varones. Pero esto tiende a revertirse: se incorporaron seis trabajadoras al servicio de barrido y una supervisora -que se suman a otra supervisora y una barrendera que ya venían ejerciendo tareas-, a la planta laboral de la empresa Cliba, como parte de la política de género que lleva adelante esa firma.



































