A Nicolás Rabosto, 24 años, estudiante de Derecho, se le llenan los ojos de lágrimas sobre el final de la entrevista, cuando se lo consulta sobre los jóvenes militantes, la "pibada" que está con él todo el tiempo. "¿Sabés por qué me emociono? Porque son chicos como yo. No colgamos carteles, nuestra campaña es a pulmón, por convicción, hasta por orgullo. Es todo lo contrario a la política tradicional, donde se gastan millones y millones en campaña", dice.


































