Desde que comenzó la crisis sanitaria por el coronavirus, los gobiernos crearon comités de expertos. Tomaron casi como verdades reveladas las recomendaciones y proyecciones de médicos, virólogos, epidemiólogos, científicos. Hubo métricas con cuadros explicativos sobre los movimientos de la "curva", variables nuevas para medir los contagios, proyecciones que de momentos desconcertaban. A siete meses del inicio de la pandemia, la crisis sanitaria parece seguir siendo eminentemente médica. Las decisiones llegaron, siguen llegando: abrir y cerrar, habilitar y prohibir. Pero detrás de cada determinación estatal está "la gente", entendida como categoría social e individual.



































