Cecilia Moscovich cargó todos sus libros en cajas, al igual que el resto de sus cosas, y se mudó a orillas del humedal, en el barrio Adelina Este, en Santo Tomé. El patio de su nuevo hogar termina en el bañado que un poco más allá cae al río Coronda, en la zona de Las cuatro bocas. Inmersa en ese paisaje Cecilia escribe, se nutre y retroalimenta su obra. Deja su huella en el barro. De este viaje nació su libro Llegar finalmente a casa (Caleta Olivia, 2020), del que la autora cuenta algunos detalles, en una conversación para el ciclo de podcast La Orilla Brava.

































