En contra del hábito. Por el cambio de sentido de circulación de las calles, los semáforos quedaron ubicados en una posición incómoda para el peatón. No se distingue con claridad el cambio de la señal. Foto: Pablo Aguirre
Para el municipio, el reordenamiento implementado en las arterias de acceso y salida del centro fue positivo aunque reconoce que hay inconvenientes. Los vecinos advierten que aumentó la velocidad en Ituzaingó y Balcarce y que la ubicación de los semáforos pone en riesgo a los peatones.
En contra del hábito. Por el cambio de sentido de circulación de las calles, los semáforos quedaron ubicados en una posición incómoda para el peatón. No se distingue con claridad el cambio de la señal. Foto: Pablo Aguirre
Menos ventas. Para los comerciantes que tienen los locales en una esquina la modificación les generó una caída en las ventas. Los frentes de los negocios quedaron en sentido contrario del tránsito. Foto: Pablo Aguirre
Permanente observación
En diálogo con El Litoral, el subsecretario de Transporte de la Municipalidad, Sergio Ludueña, evaluó las consecuencias de los cambios de sentido.
Como puntos a favor, mencionó la agilización del tránsito en Ituzaingó y Balcarce, uno de los objetivos, y la redistribución de la circulación a raíz del cambio de recorrido de varias líneas de colectivos.
Para el funcionario, los inconvenientes que aún subsisten están vinculados con el constante incremento del parque automotor en la ciudad y a la existencia de tres establecimientos educativos en calle Balcarce e Ituzaingó.
“Si bien el cambio de sentido impactó positivamente en cuanto a la seguridad y el ordenamiento del tránsito y en particular en el sector de las escuelas, sigue siendo un punto conflictivo. En general, en todas las ciudades importantes, las escuelas son áreas sensibles y de observación permanente”, resaltó Ludueña.
Como medida para controlar el incremento de la velocidad de los coches que circulan tanto por Ituzaingó como por Balcarce, el funcionario dijo que desde la subsecretaría se pensó en la posibilidad de colocar reductores de velocidad.
Sobre el estado de calle Gobernador Candioti, Ludueña admitió que “hay algunas reparaciones que hacer pero el estado en general de la calzada no es malo”. Y agregó que “los badenes que hay, si bien se deben mejorar algunos, funcionan como reguladores de la velocidad”.
Finalmente, en referencia con los problemas que se producen en la intersección de calle Ituzaingó y Vélez Sarsfield a partir de la circulación de colectivos, el subsecretario señaló que se deben a que “hay vecinos que estacionan sobre Vélez y está prohibido”. En tal sentido, explicó que “se están realizando controles en la zona con inspectores y estudiando el rediseño de los tiempos de la semaforización especialmente en bulevar para destrabar entre otras cuestiones ese inconveniente en particular”.
Atención a los semáforos
Una de las principales preocupaciones planteadas por los vecinos y por la presidenta de la vecinal, Elsa Combes es la por lo menos incómoda posición en que quedaron los semáforos para los peatones y conductores, luego del cambio de sentido de circulación de las calles. Para Sergio Ludueña, quien desestimó el planteo, “la bibliografía sobre colocación de semáforos indica que se pueden poner antes de cruzar la bocacalle, en el medio o después” y aportó que “de hecho en la ciudad se encuentran de las tres formas”. La distribución de los ordenadores del tránsito se resuelve en base a la importancia de la calle, el flujo peatonal y vehicular. En ese sentido, el funcionario de Transporte reconoció que para los que puede generar “alguna incertidumbre” es para los conductores e insistió en que para los peatones “los semáforos siempre están arriba”. Como beneficios de la actual ubicación de los semáforos, posterior a la reforma del sentido, puntualizó el despeje de la senda peatonal debido a que “los coches deben frenar unos metros antes lo que libera obligadamente el espacio para el paso de peatones”. Y también se evita que los conductores de la calle transversal a la que están parados, estén mirando cuándo cambia de color el otro semáforo y, sólo le presten atención al que indica el propio paso o detención.
Lo bueno Para la propietaria de la casa de pastas “La Yema de Oro”, ubicada en Santiago del Estero y 4 de Enero, la modificación del sentido fue, en todo, un éxito. Habitualmente en esa esquina se producían accidentes y los coches que circulaban por Santiago del Estero terminaban sobre la vereda del local o adentro, previa destrucción de dos importantes canteros que construyeron precisamente para evitar eso. “El tránsito es el mismo pero no hubo más accidentes”, celebró Alicia Hitzler.
Lo malo En barrio Candioti hay comerciantes que se vieron perjudicados con el reordenamiento. Es que los conductores que ingresaban temprano de la zona de la Costa ya no se detienen a comprar como lo hacía habitualmente, al momento de volver a sus hogares. “Perdí clientes porque los que vienen a trabajar no compran lechuga a las 8”, dijo Claudio Galleguillo de verdulería “Claudio”, ubicada en Balcarce y Las Heras. A otros, les pasó exactamente lo contrario y notaron un incremento de las ventas.




