—A nivel musical, estético y audiovisual, la fiesta fue excelente. Pero la organización no tuvo en cuenta muchas cosas. No sé si el lugar estuvo sobrevendido, pero creo que la capacidad no era para la cantidad de gente que ellos dijeron que había, no se podía circular, no había ventilación, sólo la puerta de entrada. El ambiente era una caldera, no se podía respirar. Nunca transpiré tanto en una noche, el calor era infernal. Había dos galpones habilitados: eran dos pistas diferentes y sólo dos puntos de ventas de agua, ubicados en un solo costado. Había que atravesar un mar de gente para llegar a comprar algo para tomar. Si eras petiso o no tenías mucha fuerza, era imposible llegar. Lo que es realmente una locura en una fiesta en la que se sabe que se consumen muchos estimulantes, porque los organizadores saben que eso es así. No es la primera vez que se mueren pibes en este tipo de fiestas. El año pasado ya pasó, pero nunca cinco.