Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 comienzan a despejar el panorama para el maíz argentino y confirman un cambio de tendencia respecto del ciclo anterior.
Luego de una campaña marcada por la caída de superficie y el impacto de la chicharrita, el maíz argentino muestra una fuerte recuperación. Con más área sembrada, predominio del maíz temprano y una producción que podría superar las 60 millones de toneladas, la campaña 2025/26 se perfila como una de las más importantes de la historia, aunque también plantea exigencias inéditas para la logística exportadora.

Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 comienzan a despejar el panorama para el maíz argentino y confirman un cambio de tendencia respecto del ciclo anterior.
Tras el retroceso registrado en 2024/25 —cuando el cultivo sufrió la primera caída de superficie en una década como consecuencia del fuerte impacto de la chicharrita en la campaña 2023/24— el nuevo ciclo muestra una recuperación significativa.
Según estimaciones de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la superficie sembrada con maíz alcanzaría las 9,75 millones de hectáreas, lo que implica un incremento interanual del 15%.
Este rebote responde tanto a mejores condiciones climáticas como a una recomposición de la confianza de los productores, luego de un período marcado por pérdidas productivas y elevada incertidumbre sanitaria.
La campaña agrícola arranca formalmente en marzo, pero las señales actuales permiten anticipar un desempeño destacado, impulsado por perfiles de suelo con buena disponibilidad hídrica, resultado de un invierno y una primavera con precipitaciones por encima de los promedios históricos.
Una de las principales particularidades del ciclo 2025/26 es la fuerte concentración de la siembra en fechas tempranas.
De acuerdo con los relevamientos oficiales y privados, las hectáreas implantadas antes del 31 de octubre alcanzaron un máximo histórico, revirtiendo la tendencia de campañas previas en las que predominaban las siembras tardías como estrategia defensiva.
En este contexto, la producción total de maíz se estima en 62 millones de toneladas, lo que convertiría a la campaña en una de las más importantes de la historia reciente.
Del total proyectado, el maíz temprano aportaría cerca de 30 millones de toneladas, con un salto interanual de 9,1 millones, mientras que el maíz tardío se ubicaría en torno a las 32 millones de toneladas.
La mayor oferta de maíz temprano se concentrará en la región central del país, especialmente en la zona núcleo, el centro-este de Córdoba, Entre Ríos y el área de influencia de la delegación Rafaela.
En contraste, el maíz tardío seguirá teniendo mayor peso relativo en el norte y centro-oeste argentino, como Santiago del Estero, oeste cordobés, San Luis y La Pampa.
Con una producción en alza y bajo el supuesto de estabilidad en la política comercial durante 2026, las exportaciones de maíz argentino podrían alcanzar las 41 millones de toneladas en la campaña 2025/26.
Un dato clave es que casi 15 millones de toneladas se concentrarían entre marzo y mayo, configurando un récord histórico para ese trimestre.
Este período coincide con la principal ventana de oportunidad comercial para el maíz argentino, antes del ingreso masivo de la safrinha brasileña y de la cosecha estadounidense.
A precios actuales, las exportaciones del cereal generarían ingresos por alrededor de 8.400 millones de dólares, un 35% más que en la campaña anterior, aunque aún por debajo de los máximos alcanzados en 2020/21 y 2021/22 debido a la baja de precios internacionales.
El volumen proyectado también implica un fuerte desafío para la infraestructura logística.
Se estima que los puertos del Gran Rosario embarcarán 31,8 millones de toneladas de maíz, un récord histórico que superaría el pico del ciclo 2018/19. Solo en el trimestre marzo-mayo, se proyectan 12 millones de toneladas ingresando por camión a las terminales del Up-River, un 77% más que en igual período de la campaña pasada.
Así, el maíz temprano no solo se perfila como el gran protagonista productivo de la campaña, sino también como un factor clave que pondrá a prueba la capacidad logística, portuaria e industrial del principal polo exportador del país.




