Textos y entrevistas: Mónica Ritacca, María Vittori, Soledad Vittori
La inmigración italiana de la posguerra contribuyó a que este barrio, que en el mapa de la ciudad se encuentra al norte de Jardín Mayoraz, creciera en número de habitantes. Aquellos italianos trajeron consigo una virtud que se extendió a todos los vecinos y que aún hoy sigue vigente: la de estar al servicio del otro.

Textos y entrevistas: Mónica Ritacca, María Vittori, Soledad Vittori
Cámara: Juan Manuel Vittori
Chofer: Mario Hereñú
Raquel y Arnaldo son uno de los matrimonios más conocidos del barrio. Son “los Comuzzi”, o “los que dieron la copa de leche a los chicos de la zona durante años”, o “los que asistieron a la gente en la inundación” o “los que ahora gestionan pensiones graciables” o “los peronistas, pero de los puros”... En fin, son dos personas que por alguna u otra razón lograron popularidad en Belgrano.
Sobre calle Espora 3028, un cartel advierte la existencia del Centro Comunitario General Belgrano; donde también residen los Comuzzi pero en la parte delantera de la construcción. Alrededor de las diez, Arnaldo fue quien abrió la puerta cuando el equipo de Crónicas de Barrio tocó el timbre para conocer acerca del trabajo que allí realizan.
“Entren. Enseguida los atendemos”, dijo mientras conducía al staff hacia la parte trasera, donde funciona la institución. Decenas de cuadros del general Perón y de Evita colman las paredes del living de los Comuzzi, entre otras figuras del peronismo. Y en el patio... un busto de Eva emociona a los dueños de casa hasta las lágrimas con sólo mirarlo.
Ya en el centro, Raquel de Comuzzi contó que se inició en 1994. Fue en aquel entonces que su marido, Arnaldo, quedó sin trabajo y debían hacer algo para no deprimirse. El hombre era ferroviario y quedó en la calle “cuando Menem cerró los ferrocarriles”.
“Mientras atravesábamos la situación de mi esposo, el compañero Guillermo Reyes me dice que debíamos poner una copa de leche porque muchos chicos se descomponían en la escuela Gregoria Pérez de Denis porque no comían. Él y su mujer estaban en la cooperadora de esa escuela”, señaló. Y agregó: “Lo pensamos y dijimos que en el nombre de nuestra querida Eva Perón íbamos a abrir una copa de leche y a ponernos a disposición de la gente del barrio. Y así lo hicimos, gracias a los comercios de la zona que nos ayudaron mucho. Llegamos a asistir a 150 chicos entre turnos mañana y tarde”.
Hoy, el Centro Comunitario General Belgrano ya no brinda la copa de leche porque Raquel y Arnaldo ya son mayores y no tienen ayuda. Pero gestionan, gratuitamente, pensiones graciables para adultos mayores y chicos discapacitados. Para consultas, los interesados pueden llamar al 4690808.
Historia Barrio Belgrano nació hacia 1925 con unas pocas viviendas que alternaban estilos coloniales y ranchos de paja y adobe, entre quintas dedicadas preferentemente a hortalizas y legumbres. En Estanislao Zeballos y Simón de Iriondo estaba el almacén del Checo y nacía una ruta provincial que indicaba el camino a “Naré”. Allí, en barrio Belgrano, también estaba el hipódromo viejo, con tribunas de unos cien metros y unos 25 escalones mirando al este, donde hoy es pasaje Lassaga. Era una pista de 2 mil metros, que ocupaba lo que hoy son las calles 1º de Mayo, pasaje Ingenieros, 4 de Enero, Urquiza y pasaje Lassaga. El primer loteo, a cargo de Domingo Quaranta, se produjo hacia 1935. Los primeros compradores fueron los Kaiser y Abramovich y luego los Martínez y Abaro. Muchos de los apellidos que hoy suenan en Belgrano son de origen italiano. Es que la inmigración italiana de la posguerra aportó a este barrio un fuerte contingente de pobladores, quienes por tradición reservaban tierras para sus hijos y nietos. Eran muy rápidos en construir sus casas, a tal punto que en pocas horas levantaban paredes y el barrio cambiaba de fisonomía de una mañana a la otra.
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