“Los tres mundiales fueron distintos, cada uno con su rol. Por ejemplo, en 2011, si bien no era muy chico (tenía 26 años), recién había cambiado de puesto, de tercera línea a hooker, y estaba aprendiendo mucho. Fui de suplente, sabía cuál era mi función y lo que tenía que hacer para darle lo mejor al equipo: Pero, sobre todo, era una esponja para aprender de los que más sabían”, comenzó diciendo Creevy en diálogo con El Litoral. “2015 fue totalmente diferente. Fui capitán y con mucha más experiencia. Disfruté a la hora del juego y de entrar a la cancha, pero también tenía muchas responsabilidades por eso a veces se disfrutaba y otras no tanto. Y ahora, en 2019, ya con más experiencia aún, sin ser capitán y acompañando al equipo. Tratando de aportar todo de la mejor manera”, agregó.