-Excelente. Estoy centrado en el 150 mil por ciento en el colombiano. En el trabajo que tengo que hacer. En explotar mis cualidades, en trabajar al máximo mis virtudes, minimizar mis falencias. Y ahí ya tengo trabajo. Mi desafío en el ring va a ser mucho más que enfrentar a Teheran. Estará presente mucho público que no es habitual en veladas de boxeo y tendré que encargarme de que esa gente se vaya contenta y feliz de haber visto un buen espectáculo. No a un hombre de 48 años que sube a partirse la cara delante de un rival. No puedo, no debo ni quiero mostrar eso. Yo tengo que mostrar otra cosa. Además de ganar, ganar y ganar y después volver a ganar, me impongo la carga de que mi boxeo debe gustar. Porque estaré en el Luna Park. Me miro en el espejo y me digo: vas a estar en el Luna Park. En el Luna Park se consagró Nicolino Locche, se consagraron Carlos Monzón, Víctor Galíndez, Latigo Coggi, Jorge Castro, Omar Narváez, la Tigresa Acuña. Hay un historial brillante, que me pone la piel de gallina y me llena de emoción. No llegué jamás a creer que un día iba a subir al ring del Luna Park. Me llena de alegría, de orgullo, de emoción.