Pasó el clásico 97 del profesionalismo, sin mucho para cuestionar desde la justicia del resultado y también sin mucho para decir del escaso aporte futbolístico de los dos. El partido tuvo la tensión y los nervios lógicos y naturales de un partido de esta naturaleza. No tuvo el vuelo futbolero ni tampoco el dramatismo de otros choques que quedaron en el recuerdo. Pocos se acordarán de este partido y muy rápidamente pasará al olvido, salvo si se lo toma como el obstáculo que, aunque sea a medias, pudo saltar Marcelo Saralegui para generar por horas una incertidumbre respecto de su continuidad al frente del plantel. "Si con cero punto estaba fuerte, con 1 soy Tarzán", dijo el entrenador rojinegro luego del partido, pateándole otra vez la pelota a los dirigentes. Pero vayamos al partido.



































