El paulista Deco, naturalizado portugués, fue el autor del tanto (a los 9 minutos del primer tiempo, tras una asistencia del camerunés Samuel Eto’o) con el que ese día Barcelona se impuso como visitante, por 1 a 0, en el viejo estadio de Espanyol, el Olimpic Lluis Company. Por entonces Messi tenía 17 años, tres meses y 22 días de vida, y 34.400 espectadores fueron testigos del debut del rosarino, desconociendo de ese esmirriado futbolista de pelo largo su procedencia rosarina y obviamente ni imaginando que en menos de un lustro iba a convertirse en el mejor jugador del mundo. Y que entre tantos logros, como múltiples Balones de Oro, títulos de Champions League y toda la variedad de conquistas posibles dentro del fútbol español y continental, es todo un símbolo de lo que es y representa Messi en el contexto de este deporte.