Argentina se encontró con un rival superior. Ganó el mejor y el fútbol le dio la derecha a la justicia. Hay que reconocerlo. Nada le quitará ni ensombrecerá todo lo que ha dado esta selección de Scaloni. Pero se encontró con un equipo que lo superó en todo. Llegó mejor al partido, demostró tener una solidez que a Argentina le faltó. No sufrió todo lo que debimos sufrir nosotros en el recorrido. Y en este partido marcó diferencias y jugó como juega un campeón, más allá de que todos teníamos la ilusión de que se repitiera lo del segundo tiempo con Inglaterra, cuando al coraje, el tesón y la garra (virtudes que nos trajeron a esta instancia), se le agregó fútbol. No fue así. Argentina no llegó en los 90 minutos, no pateó al arco, Rodri manejó la pelota todo el partido y en el suplementario pudo vencer la resistencia del Dibu, la figura argentina y sostén de un 0 a 0 que se prolongó demasiado en el tiempo.



































